Ortiz Arias y el arbitraje del derbi continúan generando repercusiones después del Atlético de Madrid 2-1 Real Madrid. El CTA considera que existieron errores importantes en la actuación del colegiado, mientras José Mourinho cuestionó públicamente varias decisiones que, según el técnico portugués, condicionaron el encuentro.
El derbi madrileño terminó en el terreno de juego, pero la polémica está lejos de apagarse. La actuación de Miguel Ángel Ortiz Arias en la victoria 2-1 del Atlético de Madrid sobre el Real Madrid ha quedado bajo el foco después de varias decisiones controvertidas que marcaron el desarrollo del encuentro en el Metropolitano.
El Comité Técnico de Árbitros considera que hubo errores relevantes durante el partido. Entre ellos aparece la entrada de Kang-in Lee sobre Federico Valverde, una acción que el CTA entiende que debió terminar con la expulsión del futbolista rojiblanco. La polémica aumentó porque ni Ortiz Arias sancionó la acción con roja ni el VAR intervino para modificar la decisión.
Ortiz Arias queda bajo la lupa tras un derbi cargado de polémica
La actuación arbitral comenzó a generar discusión antes de la jugada que terminó condicionando definitivamente el encuentro. Una de las acciones más controvertidas tuvo como protagonistas a Cuti Romero y Jude Bellingham. Ortiz Arias llegó incluso a amonestar inicialmente al futbolista inglés antes de corregir la identidad del infractor tras la intervención desde la sala VOR.
El momento decisivo llegó al inicio del segundo tiempo. Dean Huijsen sujetó a Giuliano Simeone dentro del área y Ortiz Arias señaló penalti, mostrando inicialmente tarjeta amarilla al defensa del Real Madrid. El VAR, dirigido por Daniel Trujillo, recomendó revisar una posible roja por impedir una ocasión manifiesta de gol sin disputa del balón. Tras acudir al monitor, el árbitro cambió la amarilla por expulsión.
Grimaldo convirtió posteriormente el penalti y adelantó al Atlético. Jonathan David amplió la ventaja seis minutos después, mientras Antonio Rüdiger consiguió descontar para el Real Madrid en el tramo final. El 2-1 definitivo dejó al conjunto blanco con una derrota que rápidamente trasladó el protagonismo del césped hacia las decisiones arbitrales.
La expulsión de Huijsen, sin embargo, no figura entre los principales errores reconocidos en los análisis posteriores. El CTA considera correcta la intervención que terminó transformando la amarilla inicial en roja. El foco está principalmente en otras acciones que no recibieron el mismo tratamiento disciplinario.
Mourinho explotó y puso al arbitraje en el centro del debate
José Mourinho no escondió su malestar después del encuentro. El entrenador madridista compareció ante los medios mostrando imágenes impresas de las acciones que consideraba merecedoras de expulsión y cuestionó tanto la actuación de Ortiz Arias como la del VAR.
Uno de sus principales argumentos fue precisamente el diferente criterio disciplinario. El Real Madrid terminó jugando con diez por la expulsión de Huijsen, mientras Mourinho sostuvo que Cuti Romero y Kang-in Lee también pudieron haber visto la tarjeta roja por sus respectivas entradas sobre Bellingham y Valverde.
El propio Real Madrid llevó posteriormente su protesta a sus canales oficiales y calificó el arbitraje como “pésimo”, señalando específicamente esas dos acciones de la primera mitad. Esa valoración corresponde al club y no supone por sí misma una conclusión oficial sobre la actuación arbitral.
La controversia tampoco ha tenido una única lectura. Diego Simeone pidió respeto hacia los árbitros, mientras el Atlético respondió públicamente a las críticas procedentes del entorno madridista. Por su parte, diferentes analistas han señalado que los errores arbitrales no deberían ocultar los problemas futbolísticos que mostró el Real Madrid durante el encuentro.
La Mirada de Los Profes: el problema no es equivocarse, sino perder el criterio
Un árbitro puede equivocarse. Forma parte de un deporte que se desarrolla a una velocidad extraordinaria y en el que determinadas acciones deben interpretarse en cuestión de segundos. El verdadero problema aparece cuando dos situaciones potencialmente graves parecen recibir criterios disciplinarios diferentes dentro del mismo encuentro.
Eso explica buena parte de la indignación madridista. No se trata únicamente de discutir si la expulsión de Huijsen fue correcta. Si el reglamento justificaba la roja del central por su acción sobre Giuliano, la pregunta inevitable es qué criterio debía aplicarse posteriormente —o anteriormente— ante entradas de una intensidad diferente.

También sería un error convertir el arbitraje en la única explicación de la derrota. El Real Madrid perdió 2-1 y mostró problemas futbolísticos propios que deben analizarse independientemente de Ortiz Arias. El Atlético supo aprovechar la superioridad numérica, encontró los goles y terminó quedándose con el derbi. Diversos análisis posteriores han incidido precisamente en las carencias mostradas por el equipo blanco.
Pero una cosa no elimina la otra. Un equipo puede jugar mal y, simultáneamente, existir decisiones arbitrales equivocadas. El CTA tendrá ahora el desafío de explicar con claridad los criterios aplicados, porque después de un partido de esta dimensión la transparencia resulta fundamental para proteger tanto a los clubes como a los propios árbitros.
Y quizá esa sea la principal consecuencia de este derbi: el Atlético se quedó con los tres puntos, el Real Madrid con una derrota dolorosa y Ortiz Arias con una actuación que seguirá siendo examinada mucho después del pitazo final.









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