El panorama audiovisual del FPC está a punto de dar un vuelco histórico con la irrupción de dos gigantes globales del entretenimiento. Disney+, a través de la infraestructura de ESPN, y Paramount+ han presentado ofertas formales para quedarse con los derechos de transmisión de la liga a partir de 2027. La propuesta rompe con el esquema tradicional de emisión y plantea una venta segmentada que cambiará para siempre cómo los hinchas consumen el balompié nacional.
Esta jugada ocurre porque en diciembre de 2026 vence el contrato de exclusividad que Win Sports ostenta con la Dimayor. Ante el inminente fin de esa era, las plataformas de streaming buscan adueñarse únicamente de las transmisiones del denominado ‘G8’, el grupo integrado por los clubes de mayor convocatoria en el país. Se trata de la transformación comercial más drástica del fútbol colombiano en la última década.
Un pulso millonario entre el modelo tradicional y el streaming
Durante los últimos diez años, Win Sports ha mantenido el monopolio de las pantallas en la Liga, Torneo y Copa. Sin embargo, con el vencimiento del acuerdo en diciembre de 2026, la Dimayor abrió formalmente la licitación para los derechos audiovisuales, digitales e internacionales. Aunque la señal de televisión por cable intentó presentar ofertas de renovación, sus cifras no alcanzaron el techo financiero esperado por los directivos de los clubes.
El periodista deportivo Alejandro Pino Calad reveló los recientes movimientos tras acaloradas discusiones dentro de la Asamblea de la Dimayor. Mientras Disney+ y Paramount+ apuntan al apetitoso mercado del ‘G8’, sobre la mesa también reposa una propuesta global liderada por empresarios como Mauricio Correa. Esta alternativa ofrece un paquete unificado por aproximadamente 100 millones de dólares para conservar el control total de los 36 equipos afiliados.
La encrucijada del G8 frente al riesgo de la división financiera
El debate en la Dimayor no es una simple negociación de tarifas; representa una verdadera encrucijada estratégica. Adoptar un modelo fragmentado, similar a los vigentes en la Liga MX o el Brasileirão, dispararía los ingresos de transmisión de potencias como Atlético Nacional, Millonarios, América de Cali, Junior de Barranquilla, Santa Fe, Cali, Independiente Medellín y Once Caldas. Para estas instituciones, el salto hacia el streaming representa ingresos acordes a su masa de aficionados.
En el reverso de la moneda, la ruptura de la bolsa común amenaza la supervivencia económica del ecosistema golpeando a los equipos más pequeños. La distribución equitativa de los recursos ha sido el sostén financiero fundamental para los clubes de menor convocatoria y las escuadras de la Segunda División. Abandonar la bolsa solidaria podría agrandar de forma irremediable la brecha competitiva y llevar a varios proyectos deportivos al borde del abismo.
La mirada de Los Profes del Fútbol
El camino a seguir requiere una decisión institucional inmediata y transparente. Los 36 socios de la Dimayor deberán someter a votación una reforma estatutaria crucial en las próximas Asambleas para definir si autorizan la venta individualizada de derechos o si prefieren blindar la solidaridad con una propuesta unificada de 100 millones de dólares. Mientras se aguardan los montos exactos de la propuesta de las OTTs, Win Sports prepara su última estrategia defensiva antes de la fecha límite.









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