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El Atleti aprueba en Sevilla sin echar de menos al nueve

El Atlético de Madrid conquista el Sánchez-Pizjuán con un doblete de Baena y una propuesta ofensiva que funciona sin un ‘9’ puro.

Un momento del Sevilla - Atlético.

El Atlético de Madrid ha necesitado muy poco para demostrarlo casi todo. Tres golpes, media parte y un Sevilla que ha pasado de invicto a irreconocible ante un conjunto rojiblanco que, esta vez sí, ha sabido exactamente a qué quería jugar.

No ha hecho falta monopolizar el balón ni instalarse durante largos minutos en campo contrario. Le ha bastado con recuperarlo, levantar la cabeza y acelerar. Baena, por partida doble, y Lookman han convertido cada concesión hispalense en otro agujero dentro de un Sánchez-Pizjuán que ha visto cómo la primera gran noche de su equipo terminaba en manos madrileñas.

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El Atlético encuentra el gol por todos los caminos

El Atleti no ha necesitado una larga toma de contacto. Baena ha abierto el marcador en el minuto 4 tras una asistencia de Kang-in Lee y Lookman ha ampliado la distancia en el 26’, aprovechando un envío de Barrios. El segundo tanto del internacional español, servido por Marcos Llorente en el 33’, ha colocado el 0-3 antes del descanso y ha convertido una salida inicialmente incómoda en una demostración de autoridad.

Sin una referencia ofensiva fija, los rojiblancos han atacado desde la movilidad. Lookman ha arrastrado a los centrales, Giuliano y Grimaldo han ofrecido amplitud y Kang-in Lee ha aparecido entre líneas, mientras Baena encontraba la zona de remate. Ninguno ha permanecido demasiado tiempo en el mismo sitio y el Sevilla nunca ha sabido a quién debía vigilar.

La ausencia de un delantero estático no ha dejado vacía el área. Al contrario, ha abierto varias puertas hacia ella. En plena controversia por la situación de Julián Álvarez, Simeone ha encontrado una respuesta colectiva: se puede producir fútbol sin entregar todas las llaves del ataque a un ‘9’ puro. Recuperar, mirar hacia delante y elegir bien ha sido suficiente para que cada llegada pareciera más peligrosa que la anterior.

Los dos goles han situado a Baena en el centro de la fotografía, pero su actuación ha ido más allá del remate. Ha entendido cuándo acercarse, ha dado continuidad a las posesiones y ha castigado los espacios antes de que pudieran cerrarse. Barrios ha trabajado unos metros más atrás, lejos del brillo inmediato del marcador, aunque buena parte de la superioridad ha nacido en sus botas. Baena ha puesto la firma; Barrios, la puntuación del relato.

Una ventaja demasiado cómoda para mantener el pulso

El paso por vestuarios ha rebajado las revoluciones. El Atlético ha reducido la altura de su presión y ha entregado metros a un Sevilla obligado a avanzar. Con ello han aparecido errores y pasillos que no existieron durante la primera mitad, aunque la defensa visitante ha sofocado casi todos los intentos antes de que se convirtieran en un problema serio.

En el minuto 66, Simeone ha retirado a Lookman y Marcos Llorente para introducir a Arnau Ortiz y Giménez. El intento de reforzar el control ha coincidido con el primer castigo local. Miguel Sierra ha culminado dos minutos después una transición rápida con un remate junto al palo corto de Oblak, dando forma en el marcador a la relajación rojiblanca.

El 1-3 ha despertado al Atleti lo suficiente para evitar que la noche adquiriera un tono incómodo. Arnau Ortiz y Grimaldo han buscado el cuarto, mientras el bloque ha contenido los últimos acercamientos sevillistas. No ha habido otra sacudida. El trabajo importante ya estaba hecho y los tres puntos han viajado a Madrid sin que el partido exigiera una nueva exhibición.

La Mirada de Los Profes: un ataque sin dueño también puede tener gol

El Sevilla había comenzado la temporada venciendo al Rayo y a un Athletic instalado en la irregularidad, pero todavía no se había medido a uno de los candidatos a ocupar la parte alta. El enfrentamiento ha mostrado que su buen arranque no equivalía a un proyecto terminado. Conserva argumentos para competir, aunque aún le falta consistencia cuando el rival castiga cada error.

Para el Atlético, el resultado deja una virtud y un aviso. La variedad ofensiva ha permitido resolver el encuentro sin Julián ni Sørloth, con Baena y Barrios como motores de una actuación coral. Sin embargo, la segunda parte ha recordado que administrar una ventaja no significa abandonar aquello que permitió construirla. El primer desplazamiento del curso termina con éxito; ahora queda comprobar si esta versión es un hallazgo puntual o el principio de una identidad.

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