Sport Boys venció 1-0 a Sporting Cristal en el estadio Miguel Grau del Callao, un resultado que va mucho más allá de los tres puntos de la fecha 7 del Torneo Clausura 2026. El triunfo puso fin a una sequía de 19 años sin poder ganarle a los celestes, una racha que se arrastraba desde 2007.
Hoy en día para el plantel rosado, la conversación ya no gira en torno a si pueden competir de igual a igual con los grandes del torneo. Su rendimiento regular de las últimas fechas convirtió esa pregunta en una certeza dentro del propio vestuario.
Sport Boys rompe una sequía histórica
La última vez que Sport Boys había vencido a Sporting Cristal fue el 27 de septiembre de 2007. Desde entonces, casi dos décadas de enfrentamientos sin poder torcerle la mano al clásico rival de Lima, hasta este domingo en el Callao.
El triunfo tuvo, además, una carga emocional que se hizo visible apenas terminó el partido: Carlos Zambrano, uno de los referentes del plantel, no pudo contener la emoción en zona mixta. El defensor central atraviesa una etapa de reivindicación personal tras un complicado inicio de año, marcado por críticas y situaciones extradeportivas, encontró en esta victoria un motivo especial para la emoción.
La lectura de Zambrano tras el triunfo
El defensor fue contundente al describir lo que vivió el plantel en cancha: «Fuimos justos ganadores, de principio a fin dominamos todo el partido», declaró, calificando la actuación como un espectáculo de principio a fin. Sin embargo, remarcó que el resultado ajustado no reflejaba tranquilidad para el equipo, el marcador de 1-0 no les garantizaba nada hasta el pitazo final, por lo que la defensa tuvo que mantenerse firme y comprometida durante todo el complemento.
Según explicó, la línea defensiva no exigió demasiado trabajo gracias al esfuerzo colectivo del equipo, destacando especialmente el desgaste físico del mediocampo, que corrió y presionó durante los 90 minutos para controlar los distintos momentos del partido. Zambrano también se refirió a la felicidad de volver a jugar en el Callao, resaltando lo hermoso que resulta ver el Miguel Grau lleno de hinchada rosada.
El defensor cerró con una reflexión sobre la gestión del club: consideró que todavía hay varios temas dirigenciales por mejorar, y fue enfático en señalar que el trabajo de los jugadores dentro de la cancha no debería verse manchado por los problemas que arrastra la institución fuera de ella.
Sport Boys ya no juega a soñar, juega a competir
Romper una sequía de 19 años ante un rival directo no es un dato menor, resume bien el cambio de mentalidad que atraviesa el plantel rosado. Ya no se trata de un equipo que sorprende de manera aislada. Es un equipo que, fecha a fecha, viene sosteniendo un nivel que lo pone en la conversación de los puestos importantes del Clausura.
Sin embargo, la propia autocrítica de Zambrano sobre los temas dirigenciales pendientes es una advertencia que Sport Boys no puede ignorar. El historial reciente del club, marcado por denuncias de pagos atrasados y tensiones internas con la dirigencia, es un riesgo real para cualquier ilusión deportiva. Los planteles que sueñan en grande necesitan una institución que los respalde con la misma solidez que ellos muestran en la cancha. El desafío de Sport Boys ya no es solo futbolístico es demostrar que puede sostener ambos frentes al mismo tiempo para lograr los objetivos en conjunto.









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