El mercado de fichajes que acaba de cerrarse será el último que funcione bajo las reglas actuales. A partir del próximo mes de enero, un cambio normativo aprobado por la FIFA días antes del Mundial pondrá límites a las cláusulas de rescisión desorbitadas que los clubes han utilizado durante años para dificultar la salida de sus futbolistas.
La reforma supondrá un cambio importante en el funcionamiento de los contratos entre jugadores y clubes. El nuevo reglamento busca establecer criterios más claros y razonables para determinar las compensaciones económicas en caso de rescisión y poner fin a situaciones en las que una cantidad excesiva pueda bloquear de facto un cambio de equipo.
La FIFA modifica el artículo 17 para acabar con las cláusulas abusivas
Según ha informado AS, el próximo 1 de enero entrará en vigor un nuevo reglamento de traspasos que modifica el artículo 17 de la normativa de la FIFA. A partir de entonces, el valor de una cláusula de rescisión deberá ser razonablemente proporcional a las circunstancias de la operación y al salario pactado con el futbolista. Una modificación que llega después del conocido como caso Lassana Diarra.

Hasta ahora, la compensación económica en estos casos se evaluaba sin una metodología concreta ni criterios suficientemente definidos, lo que podía provocar resultados muy diferentes entre situaciones similares. Con la reforma, la FIFA pretende establecer un sistema más transparente, objetivo y previsible, además de limitar a 45 días el plazo para resolver los posibles conflictos.
Dos supuestos y varios criterios de valoración
La nueva normativa contempla dos escenarios. Si el contrato incluye una cláusula de rescisión, la compensación será la cantidad acordada entre las partes, salvo que esta sea considerada claramente desorbitada e injusta.
En los contratos que no incluyan una cláusula, la cantidad se determinará atendiendo a diferentes factores: el valor restante del contrato, los salarios pendientes, el valor de los servicios del jugador, la pérdida derivada de un posible traspaso, los costes de sustitución y cualquier otro daño que pueda acreditarse. Además, podrán tenerse en cuenta posibles conductas indebidas de cualquiera de las dos partes.
El cambio también está relacionado con situaciones recientes en las que el elevado valor de una cláusula o la negativa de un club a negociar han dificultado la salida de un futbolista. Uno de los ejemplos señalados es el caso de Julián Álvarez y el Atlético de Madrid durante este verano. Los representantes de los jugadores, por su parte, han mostrado su respaldo a la reforma aprobada por el Consejo de la FIFA.
La mirada de Los Profes del Fútbol: El fin de una era en los fichajes
La decisión de la FIFA supone un cambio importante en la relación entre clubes y futbolistas. Durante años, las cláusulas de rescisión han servido como una herramienta para proteger los intereses de los equipos, pero también han generado situaciones en las que cantidades muy elevadas han dificultado de facto la salida de determinados jugadores.
El verdadero reto estará ahora en la aplicación de los nuevos criterios. Determinar qué cantidad resulta “claramente desorbitada e injusta” seguirá dejando margen para la interpretación y puede generar nuevos conflictos cuando la normativa entre en vigor. Sin embargo, establecer unos criterios más concretos y un plazo máximo de 45 días para resolver estos casos puede aportar mayor seguridad a todas las partes.
El fútbol afrontará así una nueva etapa en la que las cláusulas millonarias tendrán que adaptarse a una lógica más proporcional. La reforma no elimina la posibilidad de acordar una compensación económica, pero sí busca evitar que una cantidad desorbitada pueda convertirse en una barrera prácticamente insalvable para el futbolista que quiera cambiar de club.








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