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El Atleti viaja al pasado para empezar el futuro (2-0)

Los colchoneros propicia un inicio de temporada descafeinado, pese a los dos goles, con mayor presencia española en el campo que nunca.

Kang-in Lee celebrando el gol.

España ha vuelto a ganar a Argentina, pero esta vez ha sido en el Metropolitano. Exactamente hace un mes desde que ‘La Roja’ consiguió bordar la segunda estrella en su camiseta y, casi como una casualidad, el Cholo Simeone ha decidido que era el día ideal para recordarlo. No intencionadamente, pero sí como un destello de pura coincidencia y alineación de los astros para que el XI inicial del primer partido del curso del Atleti, ante el Málaga, haya contado con la mayor presencia de nacionales de toda la ‘era Simeone’. Esta vez ha sido por un 2-0 contra un equipo que vestía los mismos colores que los albicelestes y que volvía a la máxima categoría del fútbol español con el sueño de mantenerse.

Casi como retroceder al pasado. No solo por la fecha. Sino porque ha habido una pizca de nostalgia en ese club rojiblanco donde últimamente priman los jugadores internacionales —especialmente los de nacionalidad argentina—, al ver solo a tres extranjeros: Hancko, Oblak y Lookman. Como si se hubiera utilizado una máquina para retroceder el reglamento, se han visto las cenizas de aquella norma por la que no podían coincidir más de tres extranjeros en el campo. Justo antes de que la sentencia Bosman rompiera aquella barrera en 1995.

Lo más sorprendente es que, totalmente fuera del esquema Simeone, se ha contado con la presencia de seis canteranos. Seis hombres que han demostrado que, a veces, la cantera es mucho más importante que la cartera en el campo.

57 minutos de patriotismo colchonero

Con menos veteranía y más pasión rojiblanca, se ha visto una actuación muy digna de Jorge Domínguez, Arnau Ortiz y Rodrigo Mendoza. Nombres que no son desconocidos en el radar del Atleti tras destacar en la pretemporada, pero que sí lo son en el fútbol de élite. Un fútbol más nacional que nunca.

Con un estilo que se acerca más a la técnica que a la táctica. Con ese sabor de la era dorada del deporte que aún sigue en la memoria de los aficionados más longevos y con una pasividad habitual en los que no se juegan nada. Y, a veces, los que menos presión sienten son los que más fallan, pero también los que más aciertan.

Grandes transiciones, poca presión y algo de imprecisión en las jugadas más decisivas. Los primeros 57 minutos han sido de dominio español en el campo, también por parte de un Málaga con papel secundario. Aunque los colchoneros han podido mantener mejor la concentración, ningún bando ha sabido descorchar la lata, con más nervios que ganas en las piernas. No ha sido hasta el tercer cambio de los locales cuando se ha visto otro tipo de fútbol, ese llamado ‘fútbol champagne’ al que se acostumbra a ver en las grandes ligas.

La huella de un surcoreano en Madrid

Ha sido llegar y besar el santo. Que la marca ‘Atleti’ esté arrasando más que nunca en Corea del Sur no es casualidad. El motivo tiene nombre propio, Kang-in Lee, y no se ha desaprovechado la oportunidad de corearlo a todo volumen en Madrid. Subiendo los decibelios en la casa rojiblanca y, seguramente, con alguna queja de los vecinos, pero todo vale por animar al mejor fichaje del año.

Los años en el Paris Saint-Germain solo han servido para que el medio centro llegue más que preparado para hacer historia en el Atlético de Madrid. Demostrando el nivel de las grandes ligas internacionales, con dos Champions a sus espaldas y el sueño de destacar en la capital española. Un nivel que no solo ha impresionado a los aficionados. También lo ha hecho a los de Juan Funes, que han visto cómo sus posibilidades de empate se iban por la borda con su entrada.

Porque nadie le avisó al Málaga de que en ocho años la competición regular podía haber cambiado tanto. Desgraciadamente, hoy se lo han encontrado de bruces con un equipo aún en construcción por el gran movimiento durante el mercado, pero que sabe muy bien lo que hace.

El primer gol como campeón del Mundo

Y el partido justo ha terminado como ha empezado, con un homenaje a los actuales campeones del mundo. Los cuatro colchoneros —Baena, Llorente, Grimaldo y Pubill— que se vistieron de internacionales este verano no dejan de demostrar su gran calidad en cada partido, sea con la camiseta que sea.

Esta vez, ha sido con homenaje incluido ante su gente. Con un gol que le ha sabido a gloria a Álex Baena, quizás aún más que haber ganado un Mundial. El primer tanto como campeón mundialista en casa, con su camiseta, con su gente.

Como si fuera una forma de reafirmar que todo lo que se ha conseguido no es casualidad. Tampoco lo es la suma de estos primeros puntos de la temporada aunque quede mucho por corregir y mejorar. Ni siquiera aunque al Atlético de Madrid actual le falte mucho para ser Atlético de Madrid de siempre. Pero con la certeza de que las cosas de palacio van despacio.

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