El VAR afronta una temporada de cambios en la Champions League. La UEFA ha actualizado su protocolo arbitral con un objetivo claro: devolver el protagonismo al árbitro sobre el terreno de juego y limitar las intervenciones del videoarbitraje a los errores más evidentes. El organismo europeo también ha decidido no aplicar en sus competiciones una de las normas más polémicas incorporadas recientemente por la FIFA.
El VAR tendrá menos protagonismo en la Champions League esta temporada
«Queremos poner al árbitro en el centro de la decisión. No nos gustan los árbitros que están esperando al VAR. Queremos que tomen decisiones en el césped y solo se intervenga en la corrección de los errores si hay claras evidencias», declaró Roberto Rosetti, director de arbitraje de la UEFA, durante la presentación celebrada el 27 de agosto en Montecarlo, horas antes del sorteo de la fase de liga de la Champions League.
El organismo ha creado además la plataforma Clear Line, una videoteca abierta al público con más de 100 vídeos recopilados durante ocho años, en la que se muestran ejemplos de cuándo debe intervenir el VAR y cuándo no. Rosetti puso como referencia al colegiado esloveno Slavko Vincic, que mostró la roja directa a Enzo Fernández en la final del último Mundial sin necesidad de recurrir al videoarbitraje.
La UEFA también busca agilizar las revisiones, con un tiempo orientativo de entre 30 y 90 segundos. Además, el protocolo amplía algunos supuestos en los que el VAR puede intervenir, como los errores claros en la identificación de un jugador o determinadas segundas tarjetas amarillas. También podrá actuar en algunas acciones previas a un gol o penalti cuando exista una infracción clara que haya tenido incidencia directa en la jugada.
Manos en el área y sin la polémica ‘ley Prestianni’
Entre las novedades destacadas, la UEFA ha establecido un criterio más concreto para las manos producidas después de determinadas acciones a balón parado dentro del área. La intención es reducir las interpretaciones y ofrecer una aplicación más uniforme de la norma. Rosetti recordó en este sentido el precedente de las manos de Pubill en el Barça-Atlético de la pasada Champions.

A diferencia de la FIFA, la UEFA no aplicará la conocida como ‘ley Prestianni’, la norma que permite expulsar a un jugador por el simple hecho de taparse la boca al hablar con un rival. Los árbitros europeos sí podrán sancionar con amarilla si consideran que el gesto forma parte de una conducta antideportiva, pero no habrá roja directa únicamente por esa acción.
Además, solo el capitán podrá dirigirse al árbitro para pedir explicaciones sobre las decisiones. El resto de jugadores que se acerquen al colegiado de forma indebida podrán ser amonestados.
La UEFA también quiere combatir las pérdidas de tiempo con medidas más estrictas en sustituciones, asistencias médicas, saques de puerta y saques de banda. En las sustituciones, por ejemplo, el jugador reemplazado tendrá un máximo de 10 segundos para abandonar el terreno de juego.
La mirada de Los Profes del Fútbol: menos tecnología, más criterio humano
El nuevo enfoque de la UEFA responde a una de las críticas más habituales de los últimos años: la sensación de que el VAR ha terminado restando protagonismo al árbitro principal. La intención de limitar las revisiones a errores claros y agilizar el proceso busca recuperar la fluidez del juego y evitar que las decisiones se conviertan en largas esperas frente a la pantalla.
La decisión de no trasladar la ‘ley Prestianni’ a las competiciones europeas también marca una diferencia respecto al criterio de la FIFA. La UEFA apuesta por mantener un margen mayor de interpretación en determinadas conductas, aunque endurece la protección de la autoridad arbitral al reservar al capitán la posibilidad de dialogar con el colegiado.
El verdadero reto estará ahora en la aplicación de estas directrices. Conseguir que el VAR sea una herramienta de apoyo y no el protagonista será clave para comprobar si el nuevo modelo arbitral de la UEFA consigue reducir la polémica, agilizar las decisiones y mantener el criterio del árbitro como elemento central del juego.








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