El Comité Técnico de Árbitros estrena la nueva temporada de ‘Tiempo de Revisión’ con un primer balance de las jugadas más discutidas del arranque liguero, en el que reconoce un error arbitral y defiende otras cuatro decisiones. La principal novedad de este curso es que ya no selecciona las acciones un criterio humano. Ahora lo hace un sistema de inteligencia artificial, que ha repasado cinco acciones polémicas de las dos primeras jornadas de LaLiga.
El informe combina la autocrítica con la defensa de decisiones que generaron dudas entre aficionados y clubes. Es un ejercicio de rendición de cuentas que la RFEF quiere convertir en habitual a lo largo de la temporada.
El error arbitral reconocido: la expulsión de Yuri Berchiche
El único fallo admitido por el CTA se produjo en el Athletic Club-Sevilla de la jornada 2, en una acción también revisada por DOGSO (ocasión manifiesta de gol). El colegiado César Soto Grado expulsó con roja directa a Yuri Berchiche por derribar a Miguel Sierra dentro del área. Según el comité, el delantero sevillista «intenta controlar el balón y lo aleja», pero «no tiene posibilidad de llegar al balón». Por eso, la decisión correcta habría sido «tiro libre sin tarjeta».
El CTA calificó el error arbitral como «claro y manifiesto». El comité reconoció además que el VAR «debió intervenir» para corregir la decisión del árbitro de campo, algo que finalmente no ocurrió.
Pese a este reconocimiento, el caso dejó una contradicción sorprendente dentro del propio sistema:
Los cuatro aciertos defendidos por el comité: Sin errores arbitrales en 4 intervenciones del VAR en LaLiga
El primero de los aciertos se produjo en el Alavés-Getafe de la jornada inaugural, con la expulsión de Kiko Femenía tras revisión del VAR. El CTA describió la acción como «un balón dividido entre dos jugadores», con «un impacto pleno con los tacos en la pierna», «pierna estirada» y «riesgo alto de lesión». Por eso, consideró correcta la roja por juego brusco grave.
El segundo acierto llegó en el Sevilla-Rayo Vallecano, también de la primera jornada. El árbitro anuló mediante VAR un posible penalti de Augusto Batalla sobre Isaac Romero. El comité explicó que «el portero se anticipa y gana la posición al delantero». Fue el propio Romero quien terminó «derribando a Batalla».
El tercer caso analizado fue un posible fuera de juego de Georges Mikautadze en un gol del Villarreal ante el Racing. El nuevo sensor incorporado al balón determinó que Pepe Reina no llegó a tocar el esférico en una disputa previa. Por eso, el delantero groenblanco estaba habilitado y el tanto fue considerado válido.
El cuarto y último acierto correspondió al Atlético de Madrid-Villarreal de la jornada 2. El CTA subrayó que Robin Le Normand, defensa rojiblanco, protagonizó un «empujón a Mikautadze con ambos brazos» cuando el delantero visitante tenía «la posición ganada, iba dirección a portería y con el balón controlado». El comité concluyó que la acción fue «penalti y roja». Además, señaló que el VAR acertó al llamar al colegiado Hernández Hernández al monitor para revisar la jugada.
La mirada de Los Profes del Fútbol: Transparencia con matices pendientes
El CTA animándose a admitir públicamente sus errores es una novedad que merece valorarse positivamente. El arbitraje español ha sido tradicionalmente motivo de crítica por su opacidad. El formato de vídeo, explicado por la portavoz Marta Frías, aporta un nivel de detalle técnico que ayuda a entender mejor las decisiones, incluso cuando el aficionado no esté de acuerdo con el resultado final del análisis.
Sin embargo, la selección de jugadas revisadas también genera dudas. El propio informe no incluyó, por ejemplo, la polémica patada sufrida por Vinícius en uno de los partidos de estas primeras jornadas, una de las acciones más comentadas del arranque liguero. Esta ausencia alimenta la sospecha de que el comité elige con cierto criterio qué jugadas somete a escrutinio público y cuáles prefiere dejar fuera del foco. Eso puede terminar restando credibilidad a un ejercicio de transparencia que, en su planteamiento inicial, parece bien orientado.
Además, la contradicción con el Comité de Competición en el caso Berchiche resulta especialmente llamativa: mientras el CTA reconoce un error arbitral «claro y manifiesto», el otro organismo no aprecia ninguna irregularidad y mantiene la sanción al jugador. Dos comités de la misma federación llegando a conclusiones opuestas sobre la misma jugada no ayuda precisamente a generar confianza en el sistema.
El reto para el CTA será mantener esta rendición de cuentas de forma constante durante toda la temporada. También tendrá que ampliar progresivamente el número de jugadas analizadas para evitar la percepción de que solo se revisan las decisiones más fáciles de justificar. Solo con continuidad y criterios claros de selección conseguirá este tipo de iniciativas generar la confianza que el arbitraje español necesita recuperar.









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